UNA MORDIDA KILOMÉTRICA

Monsagreño2

Quien le iba a decir a una parte de la cumbre de la sierra de Monsagreño, que durante miles de años había estado plácidamente contemplando los pequeños valles de los arroyos que tiene enfrente y el acueducto de la Ciñuela abajo, que de un día para otro se las tendría que ver soportando sobre sus espaldas las vibraciones y la pesada carga de gran cantidad de vehículos. Pasó del disfrute del cosquilleo de las raíces de las encinas, que de vez en cuando intentaban meterse lentamente en sus entrañas, a volar materialmente por los aires y viajar kilómetros y kilómetros.

El progreso ha traído estas historias, un terreno olvidado, donde no llegaban ni las veredas de las vacas, pasa a formar parte, gracias a la tecnología, de los nuevos caminos de la civilización actual : las autovías. A pesar del cambio tan brusco, estas tierras arrancadas a la montaña han de sentirse satisfechas de su viaje, han roto su placidez y descanso por el trajín, el ir y venir de gentes de  muchos mundos, llevando tras de sí muchas historias, uniendo ciudades, países, culturas…

Y también han contribuido a borrar la negra historia de la carretera     N-620, la de la muerte ( hay que tener valor para ponerle a una carretera semejante nombre aunque hubiese motivos), quizás hoy sea la de la vida, de la esperanza de estas tierras, acercando los hospitales, la cultura, la universidad, el trabajo, los viajes de placer…

Monsagreño1 Como saldo negativo la autovía ha sido una válvula de escape de muchos trabajadores que han levantado su hogar y se han desplazado a Salamanca, dejando a Ciudad Rodrigo y su comarca sin una población que podría aportar bastante a su dinamización.

La crisis y las infraestructuras ya construidas (tenemos carreteras, escuelas, institutos, pabellones, nos faltan niños y jóvenes) harán cada vez menos necesario arrancar nuevos materiales de su ladera, por lo que las jaras, escobas, lentiscos, cantuesos…comenzarán pronto a suturar su cicatriz, recuperando el tono verde que hace años perdió.

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Un comentario en “UNA MORDIDA KILOMÉTRICA

  1. Remedios Alonso López

    Un buen artículo para la reflexión sobre la transformación paisajística fruto del progreso y el elevado coste que en ocasiones tiene que pagarse por ello.
    Gracias, Antonio.

    Me gusta

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