EL RÍO QUE NO QUIERE IR AL MAR

Hace ya mucho tiempo que al ver en el mapa el curso del río Águeda, pensé para mis adentros: a este río le atrae poco la idea de terminar su recorrido para dar su agua al mar, como dijo Jorge Manrique.

Naces en Navasfrías, muy cerca de la frontera portuguesa, después de recorrer 176 Km terminas siendo engullido por el Duero haciendo frontera con Portugal, volviendo al mismo meridiano. Habría sido mejor para ti horadar el pico de Las Mezas y Peñas Gordas y  colarte por el valle de Penamacor enfilando en línea recta el océano.

Quizás sea porque tienes nombre femenino, te gusten poco las líneas rectas, o quizás tus dudas ante qué habría ocurrido de ser cierta esta historia, decidiste elegir otro camino. No se entiende a Ciudad Rodrigo sin ti, igual que a ti sin tu ciudad, tu única ciudad. Así es lógico, que cambiases de rumbo hacia el este, para formar posteriormente una curva caprichosa enfilando de nuevo el oeste al dejar atrás el risco de Martiago, convertido en pantano, a la altura de Zamarra. Poco después, dejas temporalmente los riscos, comenzando a labrar un extenso valle, con una fértil vega,  donde se aposentaría tu ciudad.

Río Águeda, pequeño río de recorrido y caudal, pero enorme de sensaciones y emociones para todos los mirobrigenses: vamos al río, bajar al río, ¿has ido al río?, ¿has visto el río?, ¡cómo viene el río! , ¿quedamos en el río?, ¿quién no ha dicho alguna de estas expresiones?.

A pesar de que pasas a la espalda de la ciudad, todos te tienen gran aprecio. Es cierto que no has conseguido cautivar a sus habitantes para que la ciudad creciese a tus orillas, tus temidas crecidas, el estar al sur de la ciudad, suponen un plus negativo  en el diseño de las ciudades medievales, pues  tenían unas connotaciones negativas para los barrios, normalmente vivían en esta zona los grupos sociales más humildes, por lo que a orillas de los ríos había pocos servicios y poca limpieza.

Cruzar el puente era alejarse demasiado de la ciudad, había muchos peligros, la mayoría imaginarios, aunque otros arrabales estaban más alejados, la sensación no era la misma.

La ciudad ha dependido de ti siempre, has aportado vida y bienestar con tus aguas, siendo  protagonista de su historia. Recuerdo las lavanderas bajando la “Colada” con su barreño de cinc a la cabeza y una cesta de mimbre en cada mano, habían dejado su lavadora a tu orilla, “lavadora de lentejas” formada por el lavadero y la banca, detergente de jabón de grasa y sosa, y como blanqueador el sol (solear la ropa extendida en el suelo).

Todos los días estaba la ropa tendida en los tendederos colocados a la orilla, pero los lunes era especial, pues el domingo tocaba mudarse y era el día más importante de la colada.

Raro era la vez que cruzabas el puente y no había algún pescador con su caña intentando sacar alguno de los numerosos barbos que constantemente se pavoneaban de los transeúntes, nadando entre los pilares del puente. Había familias de pescadores que vendían los peces en la plaza de Béjar y en el “rabero” del puente.

Tus aguas bajan siempre alegres y cantarinas, qué digo bajaban, pues los dos pantanos- quizás necesarios-, le han quitado la alegría a tus aguas. He recorrido tu curso estos días, es una delicia recorrerlo   ahora en primavera, tus limpias aguas coquetean con los cantos rodados, alisos, chopos, fresnos…  componiendo alegres melodías.

De vez en cuando, tus aguas se detienen para reposar, formando charcos y cahozos que le permiten descansar en su camino, excelentes piscinas naturales para refrescar el verano.  El más importante de todos es el de  los Cañitos, ahí tus aguas descansan, para que la ciudad pueda abastecerse, y coger fuerza para resistir el trajín de bañistas en la Pesquera  y poder desfilar lentamente por delante de la ciudad para llevarte su reflejo.

Para unir las dos orillas estaban los vados y los puentes, todos ellos con su propia historia, lo mismo que islas e isletas que rompen el recorrido lineal de tu curso formando espacios de gran belleza. Entre estos espacios destaca el Picón, isla formada por el canal de La Concha, convertida en la playa de la ciudad, este año mejorado con la última intervención plantando césped.

El Picón, el vado, la Moretona, las alamedas, se convierten en el verano en lugares de encuentro y diversión, de comidas y meriendas, es curioso cómo el resto del año no hay  muchos visitantes por estos maravillosos parajes, aunque ha sido un acierto llevar hasta tus orillas la ruta del colesterol.

En verano te conviertes en el protagonista principal, siendo el perfecto escenario para disfrutar de las vacaciones, me alegró que se acordaran de ti en la feria de teatro pasada. Vida, diversión, tragedias como tus  temidas crecidas, también muerte, a veces de forma fortuita, otras te han utilizado personas, a cuya  vida era difícil darle cuerda.

Pasada la ciudad, discurres buscando el Duero, al llegar a Pizarral, de nuevo te enriscas, te haces menos visible, pero no por ello menos activo; así has tenido protagonismo en  los grabados prehistóricos de Siega Verde, en la guerra de la Independencia en San Felices, en  las minas de uranio en  Sahelices.

Río Águeda, te llevas al mar el reflejo de la ciudad junto con los recuerdos de sus gentes  en tus aguas cristalinas, ¡ojalá nunca dejen de serlo! y sigas siendo el archivo de la vida de la ciudad, del ir y venir de sus gentes. De hecho, solo hay que ver fotos de hace no muchos años y darnos cuenta de cómo has ido cambiando. Pesquera abajo, tu ecosistema natural de árboles, arbustos, cañaverales, con caballos, ovejas, burros controlando la vegetación, ha dado paso a un ecosistema plano, donde las máquinas se encargan de llevarse por delante la vegetación para que tengas menos estorbos en tu curso, pero como todo en la vida esto también tiene un precio: una de tus tu bellas estampas ha sido deteriorada.

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7 comentarios en “EL RÍO QUE NO QUIERE IR AL MAR

  1. Manuel

    Precioso relato dedicado a uno de los últimos bastiones fluviales que han resistido antes de caer frente a las dudosas promesas de paz y progreso que traen los embalses. El próximo en caer será el Arlanza, que pasa por mi pueblo…

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  2. Es una suerte poder disfrutar de tus palabras a las que además añades tan bellas estampas. ¡Qué gratos recuerdos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Me he vuelto a ver paseando por alguno de esos lugares de mi querido Ciudad Rodrigo. Me encanta “caminar por tus relatos”. Sigue regalándonos el poder compartir contigo.

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  3. raul herrero cabrera

    Hola Antonio.
    Enhorabuena por tus interesantes relatos y fotografías.
    Mi nombre es Raúl herrero Cabrera, Estoy haciendo una página Web de turismo de Ciudad Rodrigo, con motivo de la realización de un curso de diseño de páginas Web a través del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. Esta página puede que se publique a principios de junio por un tiempo indefinido.

    Me gustaría poder poner en dicha página Web (que estará también en redes sociales) alguna/s foto/s que me parecen interesantes. Junto a la/s foto/s pondría de quien son estas y un enlace a su página Web

    La página no se realiza con fines comerciales ni con ánimo de lucro.

    Si tienes cualquier duda o quieres que te indique que fotos son las que utilizaría puedes ponerte en contacto conmigo en el e-mail raulciudadrodrigo@gmail.com e indicarme un e-mail de contacto.

    Un cordial saludo

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