¿Qué haría hoy Don Quijote con los molinos?

Si  D. Miguel de Cervantes, sacase hoy de nuevo a D. Quijote a cabalgar por caminos y autovías, quizás podría añadir muchas aventuras nuevas o sencillamente modificar, ampliar, adaptar o reconvertir algunas de ellas a los tiempos actuales.

Así por ejemplo la aventura de los molinos de viento podría adaptarse de la siguiente manera:

-Amigo Sancho me he levantado esta mañana más loco de lo que tú me crees. Mis ojos han tardado bastante en ponerse a trabajar. Mientras dormías, como siempre, he salido a dar una vuelta para ver cómo estaban nuestros enemigos y para mi asombro he visto dos ejércitos de gigantes, alineados en paralelo. Pero ahí está mi error de vista Sancho, mientras unos se parecen a ti, gordos y panzudos todos ellos, los otros son un calco mío, largos y flacos, a los que sólo se le ven los brazos moverse.

-No le parece mi señor que aún no son horas para espiar a ejércitos imaginarios, si hubiera estado dormido, la vista le habría descansado y ahora vería que los tales ejércitos son molinos.

-Pues mi fiel escudero, si tú te hubieses despertado antes, habrías visto mejor que yo, cómo el ejército de la izquierda hacía instrucción al ritmo que el viento marcaba. Así que desperézate, que salimos a su encuentro.

Por mucho que lo intentó, Sancho no pudo cambiar la percepción de su amo, tomando la delantera se dirigió hacia los molinos.

A medida que D. Quijote se fue acercando a los ejércitos, comprobó, que su vista mejoraba, viendo que los soldados del ejército de la izquierda eran más altos y delgados que los de la derecha ( que le recordaban su aventura anterior en el tiempo), a los que arremetió con su lanza. Al ver que las aspas no le alcanzaban, pensó que no estaban dispuestos a pelear.

Cansado de dar voces al nuevo molino y no recibir respuesta, golpeó con saña su lanza sobre él quedando rota en mil pedazos. Cuando su escudero llegó, lo encontró sudoroso y agotado, un poco trastornado, hablando él solo. Mirando a su derecha, se dio cuenta de que el otro ejército era más peligroso, recordando lo mal parado que salió de la batalla que tuvo con ellos en otro tiempo.

Un turista que pasaba por allí, se acercó a socorrer a D. Quijote, explicándole que su enemigo era un molino eólico, cuyos brazos los movía el viento para producir electricidad.

Ya en retirada, descansando bajo una encina, D. Quijote reflexionaba en voz alta, para que Sancho tomase nota.

-Después de mi aventura eólica, pondría a los viejos molinos a dieta, para que se parezcan a mí, para adaptarse a los tiempos modernos, produzcan electricidad y sobre todo porque son más inofensivos que los viejos molinos de viento. No sería mucho problema, pues he comprobado que ya no hay trigo para darle de comer. Recuerdo que me dijiste que molían grano, aunque nunca te creí, para mí siguen siendo el bravo ejército enemigo.

Sancho como de costumbre, discrepó mucho de la reflexión de su señor, pues él prefería los molinos panzudos mejor que aquellos espigados tirillas,  a pesar de que  produzcan electricidad, como comentó el turista.

Terminaron ambos durmiendo ese día en un hostal a orilla de la carretera camino de Puerto Lápice, conociendo por primera vez la electricidad. Por mucho que le intentaron explicar en qué consistía el fenómeno, ese día no tenía nuestro hidalgo el horno para bollos.

Pero al día siguiente, con el cuerpo y la mente recuperados, llevado por su curiosidad, cambió el libro de caballerías por otro que trataba sobre la electricidad, iniciando desde ese mismo momento una nueva aventura con muchos kilovatios.

 

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4 comentarios en “¿Qué haría hoy Don Quijote con los molinos?

  1. Me encantó la idea de la bibliocaseta. Cómo ya dijo Andersen: “El libro de la Naturaleza (Vida) alcanza cada año una nueva edición”. Los que, aunque vayamos sumando años, nos seguimos sintiendo jóvenes, nos sumamos a seguir sembrando ilusiones y esperanzas. Es un verdadero placer disfrutar de tus palabras y tus bellas imágenes. Antonio, no pierdas nunca esa “buena locura” de D. Quijote. Un abrazo.

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  2. Mi señor. Cuando desperté el sábado, ya bien puesto en su sitio el sol, y acudí al baño a afeitar mi recia barba, en la radio anunciaban un concurso de relatos para jóvenes de cierta edad en adelante, y pensé rápidamente en vos. Aunque siempre seréis joven y nunca podréis participar en esos concursos.

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    1. Amigo Sancho, no te has dado cuenta de que estamos en otro tiempo, donde el que hace la ley hace la trampa. Y así fue cómo al oír la noticia del concurso, burlando la edad, mandé este escrito, que de momento, me han informado que los vientos molineros lo están propagando, igual que hacían los alguaciles de nuestro otro tiempo.

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