EL TRATO HUMANO ANTE TODO

Quizás no sea yo la persona más indicada para escribir sobre lo que ahora me propongo, pero a veces las circunstancias te llevan a toparte con una realidad, que en un abrir y cerrar de ojos te dispara ante ti una avalancha de sensaciones y pensamientos, que te obligan a plasmarlos en un papel.

He visto estos días cómo la enfermedad se convierte en un reclamo familiar de primer orden. Basta que un médico comente que el enfermo entra en una fase de extrema gravedad, para que hijos, nietos, aparezcan rápidamente en el hospital viniendo de lugares lejanos. Por lo general en estos casos, ante el elevado número de parientes, se forman auténticas algarabías en los pasillos, dificultando el normal desarrollo del día a día hospitalario. Al llegar muchos se enteran que el enfermo lleva años con el corazón a medio gas, que los pulmones están para pocos esfuerzos,..y ellos que siempre han pensado que su querido familiar estaba perfectamente, cuando hablaban por teléfono o durante las fiestas del pueblo.

Hay que verlos a todos compungidos y nerviosos, esperando ansiosos la respuesta de los profesionales para ver el auténtico grado de la gravedad. Devoran cigarrillos, cafés y sobre todo palabras de tono alto, que poco bien hace al enfermo. Si el médico le anuncia que el enfermo está respondiendo al tratamiento, rebajando el nivel de gravedad, en un plis plas, los familiares comienzan a desfilar, dejando solo con el enfermo al familiar que ha estado siempre y que los avisó ante el empeoramiento. La humanidad brilla por su ausencia en una escena que daría mucho juego para una película, pues por lo general siempre habrá de tras de estas historias herencias a las que quieren echarle el guante.

Para carga humana, la que derrochan muchos profesionales de la sanidad, que siempre, antes de iniciar su trabajo con el paciente, le hablan por su nombre, le preguntan cómo están, bromean con él, dando muestras de grandes dosis de cariño. Se distinguen fácilmente, llegan con su cara sonriente, transmitiendo optimismo, dejando en evidencia a los que su trabajo es una carga demasiado pesada.

Ahora que ya conocemos tanto del genoma humano, quizás sería imprescindible que para ejercer determinadas profesiones donde el trato humano es fundamental, que dichos profesionales tuvieran el “gen humanidad”, dominante, de lo contrario será muy difícil que puedan desarrollar correctamente  su trabajo en la sanidad, la educación, el trabajo social,..

feliz-navidad

 

 

 

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