A LOS INVISIBLES DE LA CRISIS

Me dirigía  al taller de escritura con “miradas millasianas”, con el fin de llegar a clase motivado: caras conocidas que me cruzaba, color de coche que a esa hora predominaba, si conducían más hombres o mujeres… cuando al pasar un paso de cebra, me topé con un cartel que me bajó de las alturas a la realidad.

Una caseta de electricidad estaba  decorada con un vítor que dice: “A LAS FAMILIAS QUE SOBREVIVEN EN EL UMBRAL DE LA POBREZA”.  A partir de ahí mi camino urbano cambió por completo de sentido. El ser pobre o no, te permite tener unas señas de identidad que te ayudan a desenvolverte socialmente sin muchos esfuerzos añadidos a lo que supone vivir el día a día. Lo malo es estar entre Pinto y Valdemoro, estar en el umbral, luchando por no pasarlo.

Qué detalle más bonito acordarse de estas familias que tanto están sufriendo con la crisis y haberle hecho un vítor para que quede constancia de su enorme esfuerzo para seguir adelante. Colocado en un lugar estratégico, al cruzar la avenida te topas con el letrero, tú que vas tranquilamente después de haberte tomado unas cañas, haber hecho unas compras, o sencillamente estás vagueando por la ciudad y de repente el cartel te remueve las entrañas.

Es difícil mantenerse en constante equilibrio subido en el umbral, no estar ni dentro ni fuera, convirtiéndote en invisible, no  eres pobre,  pero tampoco rico. A partir de ese momento, comenzaron a pasar por mi mente, situaciones de familias, que en ese momento estarían haciendo virguerías  para mantenerse en el umbral sin caer en el abismo de la pobreza.

Los que ya han superado el umbral, instalándose en la pobreza permanente, son visibles, nos llaman la atención en las calles, en los medios de comunicación, pero los del umbral no los vemos, porque ellos hacen lo indecible para que no sean estigmatizados por una sociedad que los ha condenado a su situación.

Veía-imaginaba familias que salían del supermercado después de comprar utilizando la lista de las ofertas, promociones, puntos, donde los caprichos estaban depurados. Salían con ropa de marca sin pagar la marca, después de recorrer tiendas y más tiendas, rebuscando, regateando para estirar al máximo los pocos euros del sueldo de miseria.

Siempre luchando para que los vecinos, familiares, en el cole, no noten demasiado las carencias, por hacerse invisibles.

Quizás muchos de mi generación nos movimos en ese umbral sin saberlo, con menos presión social que la que tienen ahora las familias. Hemos puesto listones muy altos para el materialismo, hay que dar siempre la talla, estar a la última,  mientras, hemos derribado los pedestales de la solidaridad, de la tolerancia, del respeto.

¿Cuántas familias habrían dejado el umbral de la pobreza con los millones defraudados por Ignacio González y sus secuaces?IMG_20170422_134532278

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3 comentarios en “A LOS INVISIBLES DE LA CRISIS

  1. Remedios Alonso López

    ¡Menos mal que aún hay conciencias que no olvidan a las verdaderas víctimas de la crisis!
    Las tenemos en nuestro entorno más cercano y como no hacen ruido nos pasan desapercibidas.
    Ayer tenía en mis manos la carta remitida por el Ayuntamiento a una persona que solicita trabajo y ayuda y en la que con buenas palabras se le decía vuelva usted otro día, mientras contemplaba algunas de las obras de Barceló que se exponen en Salamanca. El guía que dirigía el curso en el que me encontraba nos anunció que han costado la friolera de 400.000 euros, de los que buena parte ha pagado el Ayuntamiento. También se me removieron las entrañas cuando oí esto.

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