LAS RESIDENCIAS DE ANCIANOS, ESPACIOS DE CONVIVENCIA (A todos sus trabajadores)

Sus andares desorientados y especialmente su mirada los delatan. Son los residentes que tienen cierta autonomía y deambulan el primer día por los pasillos y estancias de la residencia.

Son las residencias los nuevos internados, espacios de convivencia, donde aquellos a los que la vida le ha ido dejando sus facultades mermadas, pasan sus días, atendidos, para poder seguir teniendo una cierta calidad de vida, mientras poco a poco se van despidiendo de ella. Fuera de ellas, esa labor de despedida  sería complicada.

Atracados en estos puertos, los residentes se amarran a la  atención del , personal que en ellas trabaja, todos  juegan un papel extraordinario. Equipo formado  fundamentalmente por  mujeres, pues en sanidad, dependencia y educación la ley de igualdad es difícil que se cumpla.

Hoy la educación entre muchos de los retos que tiene que enfrentarse, está el de enseñar al que no quiere. Las auxiliares de una residencia tienen que atender a personas que en su mayoría no quieren estar ahí. Ello conlleva que su trabajo, para empezar sea de una gran complejidad, debiendo buscar estrategias que lleguen a la sensibilidad del interno para ganarse su confianza.

A ello, unido que los que entran, salvo una minoría, irán empeorando su situación, la carga emotiva que establecen con los residentes, hacen de estas trabajadoras unas heroínas sociales, a las que la sociedad apenas  valora, pero que hoy día son un pilar fundamental de la estructura social

Convivir con personas que llegan hasta ahí con una maleta vital tan variada, conlleva enormes dificultades. ¡Hay tantas personalidades en una residencia!  Afortunadamente cada persona es un mundo, lleno de proyectos, aficiones, gustos, sensibilidades, que nos hacen diferentes. Cuando se llega a ese puerto de la travesía, también se han ido arrastrando cantidad de rutinas, pequeños placeres de la vida, a los que al llegar a una residencia hay que ir soltando poco a poco.

La familia, pero especialmente las trabajadoras de estos centros tan necesarios, deben hacer un excelente trabajo de pedagogía para conseguir que una personalidad ya formada y a veces rígida, se vuelva flexible para poder adaptarse a la nueva situación, casi siempre no aceptada.

Y los hay que la aceptan y muestran lo mejor de ellos en esa etapa que no quieren ser una carga  para sus familiares, para satisfacción de los trabajadores, para satisfacción suya que comprueban cómo pueden seguir creciendo personalmente a pesar de sus carencias. ¡Chapeau  por esta gente!

Tienen bastante de internado, de colegio estos centros asistenciales, quizás sea porque al final todos nos vamos volviendo un poco niños. Se palpa en las relaciones que se establecen entre ellos, sus espacios, a los que pronto  incorporan a su registro de la propiedad, es comprensible que aspiren a tener un pequeño espacio suyo, después de dejar su casa y su ambiente creado con los años. Lo mismo ocurre con las relaciones, se establecen por grupos, a veces dirigidos desde las direcciones por sus posibles coincidencias o por evitar posibles choques de carácter.

Paco Roca, escribió un precioso libro-cómic “Arrugas”, posteriormente llevado a las pantallas, donde describió con gran sensibilidad la vida de algunos personajes en la residencia, personajes que se repiten más o menos en todas, convirtiéndolas en escenarios donde a cualquier hora del día se podría rodar una película muy parecida.

A pesar de la dureza de la situación, los que llegan aún en buenas condiciones, afortunados son de poder compartir con todos sus intereses, conocimientos acumulados, ilusiones, dándose a conocer, oportunidad que no tienen aquellos que ya llegan en una situación en la que han perdido cualidades que ahora no le permiten ser como ellos han sido.

¿Y los familiares dónde colocarlos? Ellos también son parte activa y fundamental en este engranaje asistencial. Unos desde la colaboración constante y positiva, integrándose perfectamente en las residencias, cumpliendo sus normas, otros más desde la distancia.

Llevo años en contacto con la residencia Obispo Téllez, cuando veo cómo organizan actividades que implican la participación de válidos y no válidos, teniéndolos que desplazar, animar.. no puedo menos de sentir admiración por un trabajo encaminado a mantener una llama de ilusión en estas personas que han llegado a la parte del viaje más complicada, justo cuando las fuerzas ya flojean y necesitan de ayuda. ¡Enhorabuena y ánimos para seguir adelante!

Residencia Obispo Téllez
Residencia Obispo Téllez
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2 comentarios en “LAS RESIDENCIAS DE ANCIANOS, ESPACIOS DE CONVIVENCIA (A todos sus trabajadores)

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