OPOSICIONES DE SECUNDARIA: DEMASIADA DUREZA Y ESCASA EMPATÍA EN EL CAMINO

Es siempre difícil llevar a cabo un sistema justo de selección en el proceso de oposiciones sean del tipo que sean. Pero una cosa es su dificultad para cumplir el principio de la objetividad y transparencia en todo momento y otra es el trato que reciben los aspirantes por parte de la administración y de los miembros de los tribunales.

Llevo un tiempo recorriendo estos caminos que encierran enormes dificultades y no puedo menos de expresar mi indignación ante un proceso que carece ante todo de sentido común y detalles humanos.

Y esto pasa en un proceso para elegir a los mejores docentes que se incorporarán al sistema público de enseñanza, encargándose de la difícil tarea de educar a nuestros jóvenes. Hablaba de su dificultad, en primer lugar compatibilizar las fechas de exámenes, donde los opositores interinos y los miembros de los tribunales están inmersos en un frenético final de curso, al que llegan con la lengua fuera, poniéndole trabako extra todo un sábado de final de junio.

Es muy complicado poder llevar por delante dos tareas como estudiar el temario, elaborar la programación con la preparación de clases y todo lo que conlleva, solo sacando tiempo de donde no lo hay, abandonado todo lo que forma parte de la familia, desconectar,.. ¿Se puede dignamente preparar una prueba en semejantes condiciones con niveles de exigencia cada vez más altos?

Imposible no, pero conlleva enormes sacrificios. Este es el trato que reciben el colectivo de interinos, que en peores condiciones laborales y económicas tiran del carro educativo, especialmente los últimos años de crisis, siendo en los claustros cada día más notoria su presencia, no solo en número, sino en ilusión y ganas de desarrollar programas de mejora. Normalmente su compensación la cobran vía alumnos y familias que asisten atónitos ante la incongruencia de no tenerlos en el centro el siguiente curso.

Por otra parte, están aquellos que por primera vez se presentan a las oposiciones, sin tener ningún tipo de vinculación con el sistema, ellos que también son un colectivo importante, pues aportan ilusión, regeneración de plantillas, a veces demasiado ancladas en metodologías desfasadas. También se les debe tener en cuenta a la hora de organizar todo el proceso en cuanto tiempos y formas.

Estamos ante un proceso de selección de enseñantes, por lo que debe ser bastante más exigente y transparente que ningún otro. Parece ser que este año, que prometía bastante a los opositores por el número de plazas después de años de sequía, han ocurrido cantidad de anomalías que dicen poco a favor del proceso. Los medios de comunicación no muy dados a ser altavoces de los problemas educativos, echan humo estos días ante la avalancha de protestas de un colectivo que ha sido tratado con muy poco tacto y sensibilidad por la administración, por tribunales compuestos por sus propios compañeros, la mayoría de ellos voluntarios. Me cuesta entenderlo, como docente que he sido.

¿Cómo es posible que en tribunales que se han presentado más de 90 opositores, tan solo hayan superado el primer ejercicio 7 candidatos? Algo no encaja, con ese tanto por ciento de suspensos, nadie puede quedarse indiferente, sobre todo cuando se evaluaban conocimientos. Profesores con años de experiencia, con varias titulaciones, con doctorado, másters que no consiguen llegar a un 5. Deprime ver las notas, la gran mayoría de los suspensos no llegan al 2, muchos ceros en el práctico y en el teórico. Si estos resultados, se correspondieran con la realidad, se habría puesto en armas la sociedad, tendríamos a muchos de nuestros hijos en manos de analfabetos.

Pero esto no es todo, el oscurantismo del proceso, este año ha sido mayor si cabe. No hay criterios de evaluación claros, no se informa de los resultados correctos de las pruebas objetivas, unos tribunales dejan reloj, otros no, para pruebas que es vital tenerlo, hay comunidades que no permiten reclamaciones, y todo dentro de un proceso en el que si superan la prueba, han de defender una programación didáctica donde han de concretar al máximo todos los entramados del proceso educativo, que es como tiene que ser. Pero, ¿por qué no empiezan ellos dando ejemplo?

Y el no va más de la frialdad e indiferencia ante la situación emocionalmente estresante de los opositores, la encontramos en la forma en que facilitan el uso de los medios informáticos, que este año pueden ser utilizados según la convocatoria. Los opositores han de llevar, ordenador, proyector, alargaderas kilométricas, pues no saben la clase donde van a examinarse y donde estarán los enchufes. Demasiado surrealista para poner en práctica la competencia digital, muy dada a imprevistos y brujerías que dejan a los equipos bloqueados, y todo ello consumiendo tiempo que le pueden quitar de su exposición.

Pero si hay algo que visto desde fuera llama la atención, es la poca empatía entre examinadores y examinados. Habría que preguntar a muchos de los miembros de los tribunales cómo se sienten. Es un trabajo extra, cuando estás deseando terminar el curso al que siempre se llega con el depósito en la reserva. Pero ello no puede ser pretexto para que paguen justos por pecadores. Los interinos porque son compañeros de ellos, los novatos, porque no se merecen semejante forma de iniciar su aventura educativa. Es muy duro el proceso de oposición, en esos momentos, una simple mirada, un pequeño detalle te puede tranquilizar, lo otro multiplica por cien tu ansiedad. No se puede tolerar un sistema tan poco humano, cuando en educación las emociones son herramientas imprescindibles.

Después del duro recorrido, un escaso 10% conseguirá una plaza, ingresando en el cuerpo de profesores de secundaria. Tardarán un tiempo en borrar esta pesadilla de proceso, que debería empezar comprobando las aptitudes y cualidades de los aspirantes para ilusionar con proyectos atractivos a los jóvenes. Hay demasiados y fáciles caminos para llegar a los contenidos, hay que formar ciudadanos competentes, nuestro tiempo memorístico tiene fecha de caducidad.

Enhorabuena a los que han aprobado y fuerzas para seguir a los que la dureza del camino los dejó fuera.

SECUNDARIA

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VACACIONES: OBLIGATORIO GRADUARSE PARA EMPEZARLAS

De vez en cuando conviene ir a contracorriente. Caminar en contra de la masa, te permite ver detalles que en paralelo se te escapan. Caminaba hacia el colegio, por las calles llegaban riadas de niños, padres, abuelos esforzándose por llegar puntuales el último día de clase. Rostros felices, ligeros de equipaje escolar sustituido por el impuesto a la coca cola, a la fanta a matutano, bolsas portadas por los mayores, equipajes para despedidas con matiz consumista.

Entre alumnos y padres algunos maestros y maestras avanzaban entre todos, su rostro cansado no le permitía excesos expresivos. Se han convertido los finales de curso en cantos al consumo, a adelantar etapas, ya todo hay que celebrarlo con bebida, con camisetas, con graduaciones, con regalos adquiridos para consumir, sin esfuerzo para los alumnos. Asistí en mi colegio a la despedida del curso, la despedida de alumnos, maestras, padres, con un toque emotivo…

A contracorriente ves detalles que son invisibles a los que actúan. Me pregunto que si esas fiestas de graduaciones inventadas últimamente son del agrado de los niños. A pesar de ser festivas, llenas de color, música, fotos y demás parafernalia,  la mayoría de ellos están físicamente allí, pero su mente infantil aún no es capaz de aguantar ese tipo de ceremonias. Hay alumnas cuyo desarrollo físico va bastante por delante y aprovechan para desfilar por la pasarela en busca de su trofeo.

Ha cambiado la escuela, y debe avanzar por los caminos del cambio, pero dentro del marco del sentido común, que los docentes siempre debemos salvaguardar. Los finales de curso nunca debieron perder el sentir festivo desde el trabajo compartido de alumnos y maestros para mostrar el lado más humano y personal de cada uno, desde la dramatización, el juego, el deporte, la música, nunca organizando actos de puro consumo como intuía en muchas clases a juzgar por la compra que llevaban.

A la vuelta coincidí en sentido contrario. Riadas de alumnos salían en grupos con sus móviles en la mano, con camisetas firmadas hasta el último rincón, sin camisetas, como que ya no se puede participar en fiesta alguna. Alumnos de 6º, con enormes diferencias de talla y desarrollo, caminaban exultantes en busca de la pizzería, buena forma de graduarse en consumismo urbano, sin adultos al lado. Eran otros tiempos cuando este tipo de despedidas las hacíamos compartiendo juegos y comida en el río.

Me pregunto qué han supuesto la incorporación de estándares, competencias y demás tecnicismos para caer de esta forma en brazos del más puro consumismo de la sociedad, en vez de ser la escuela la que deba mantener firme su postura ante algo que favorece poco a la formación integral de los alumnos.Graduacion

REFUGIADOS: BIENVENIDOS A CIUDAD RODRIGO

También tienen los refugiados su día internacional. No podía ser menos. Pasaba por la plaza del Liceo. Unos voluntarios, en este caso de la Cruz Roja, daban el toque positivo ante la sociedad. Apenas tenían clientes, la mayoría eran indiferentes ante su reclamo de sensibilización. No es un tema mediático. No daban caramelos, ni globos, ni camisetas, tampoco en los medios su repercusión ha sido grande.

Aunque si tenemos en cuenta los últimos acontecimientos, para algunos este tema es mediático. El gobierno con su ofrecimiento para acoger a los 630 refugiados que navegaban a la deriva por el Mediterráneo, buscaba hacerse la foto. Eso se ha podido escuchar esta mañana en el Parlamento. Cuesta entender que se pueda llegar a hacer tales deducciones. La vicepresidenta se limitó a decir que hicieron un acto humanitario, había que salvar vidas.

Bien visto, por mi pobre experiencia en el tema, ganas tendría cualquier gobernante de utilizar esta situación para rentabilizarla políticamente. Eso queda para fotógrafos y marcas comerciales que son insaciables, a ellos la  sensibilidad poco les importa.

Ha hecho bien el gobierno acogiendo a estos refugiados, en medio de una tragedia que ha sido protagonista durante mucho trayecto de su camino. Muy duro su recorrido, especialmente el de los niños. Algo sé de su dureza, cuando recibíamos en el colegio a niños llegados de otro país, sin papeles, sin entender nada, sin nada de nada. Había que atenderlos, escolarizarlos, darle de comer, un camino burocrático a veces difícil de sortear, empezando por explicar al profesional que lo atendía, la dura situación.

Por supuesto que la situación exigía un esfuerzo organizativo para dar respuesta a esos niños, pero merecía la pena. El gobierno y los voluntarios, ahora que pasó el vendaval de imágenes, reporteros, programas, estarán trabajando en la sombra para intentar que esas personas puedan ser personas, estatus del que fueron desposeídas con violencia, con tortura, con sufrimiento.

Impresionaba verlos llegar al puerto de Valencia, cargados cada uno con su historia personal, cada una diferente, pero con demasiadas aristas comunes, y a pesar de ello con la sonrisa a flor de piel, agradeciendo cada uno a su manera la maravillosa acogida. Con poco se conformaron.

Muchas etapas tendrá que hacer este pelotón de personas a partir de ahora. Afortunadamente, España es un país solidario, cientos de ayuntamientos se han ofrecido para acoger a refugiados, y entre ellos para mi alegría el de Ciudad Rodrigo. Vaya mi enhorabuena por tomar una decisión tan solidaria. Bienvenidos los refugiados, si al final llegan hasta nuestra tierra, bastante alejada del Levante.

Falta nos hace en la comarca capital humano. Hay demasiadas explotaciones, viviendas abandonadas, pueblos con infraestructuras y servicios sin niños, jóvenes. Le vendrían como anillo al dedo. Implicándose la administración, apoyando a los que toman este tipo de iniciativas, especialmente a los centros educativos que asumen el reto de escolarizar a estos niños que llegan, con tan solo un número en su mochila.

Complicada situación, pero ilusionante. Un reto para cualquiera que tenga responsabilidades, especialmente después de ver a los niños enjaulados separados de sus familias, ocurrencia de Trump para causar más dolor. Es evidente que una cosa es gobernar y otra estar en la oposición, como ayer pudimos ver en el Parlamento. Se necesita valentía y decisión para abordar estos temas que dan juego a la crítica fácil.

Al salir de la plaza, en las pantallas de la TV, jugaban el mundial los otros refugiados movidos por el dinero del fútbol. Al lado un refugiado social con la camiseta de “soy español, español”, rebuscaba comida en un contenedor, un poco más adelante un peatón hacía caso omiso al semáforo, cruzando en rojo, provocando enfrentamientos. Es difícil gobernar, pero necesario. Bienvenidos los refugiados.IMG_20180620_181014_249

POR EL CAMPO DE AZABA: TRAS LOS MARES DE UNAMUNO

Inicié el viaje sintiendo el viento de costado. A medida que iba girando más hacia el oeste, el viento golpeaba en la cara, un viento fresco de una mañana que iba a iniciar un cambio meteorológico, según las mejores previsiones. Pedaleo por toboganes que me permiten divisar a lo lejos el mar al que pretendo llegar. Me deslizo hacia valles de regatos y riveras colonizados al máximo por una vegetación exuberante, florida.

Antes de llegar a Carpio consigo la máxima altitud, maravilloso mirador de enormes manchas de encinares que se extienden hasta donde mi vista alcanza. Tengo delante una larga línea de costa, que delimita las tierras de pasto y cereal y el comienzo del monte. Apenas se siembran cereales por estas penillanuras, el poco trigo que hay, está programado genéticamente desde Monsanto, su altura, duración, espiga… adiós al trigo candeal, cabezorro, pané, ardica, nombres más poéticos que los MN-45 que tendrán ahora.

Salen de Carpio varios caminos para adentrarse en el océano de encinas. Fenómeno curioso este pueblo que a pesar de sus pocos habitantes han abierto un restaurante, invirtiendo la tónica de todos los pueblos de esta zona. El tener acceso directo a la autovía tiene premio.

Más profundo es el valle de la Rivera de Azaba que da nombre a esta comarca. Aquí se juntan los campos de Argañán y de Azaba, separados por las cicatrices de las carreteras, hoy fronteras de rojo y amarillo ( la naturaleza también habla en clave de banderas). Al subir la ladera del valle, me adentro en el mar que buscaba. Las encinas me acompañarán durante bastantes hilómetros.

Espectaculares imágenes de un suelo florecido que tapiza el encinar y las fresnedas, que muestran unas copas engrandecidas y brillantes en esta primavera lluviosa. Nada que ver con mi anterior visita, donde todo era polvo y sequía. Los gordolobos florecidos hacen de balizas a orillas de la carretera, donde los cantuesos, jaras y otras flores aromáticas sueltan una fragancia exquisita. ¡Qué cambio! Después de km  con las orillas de la N-620, esquilmadas por el letal herbicida.

Huelen estas tierras a cerdo, base importante de su economía, que se ha mantenido. La montanera atraía gran cantidad de cerdos venidos de otros pueblos. Espeja entre tantas cosas, perdió el olor a cebollas, que tuvieron gran calidad y fueron muy apreciadas. Hoy aún se pueden ver arreglados algunos huertos de una tierra de gran calidad.

Tienen en común todos estos  pueblos la caída libre de sus pirámides de población, donde los peldaños para los  de menor edad, llevan demasiado tiempo vacíos. Es lo primero que te comentan los vecinos, todos mayores, pero que tanto en Espeja como en Campillo, le encanta conversar con el forastero. Recuerdan lo que fue, lo poco que queda, lo que ha cambiado, el futuro incierto. Un ejemplo, las escuelas de Campillo han sido transformadas en tanatorio. Y pensar que aquí veníamos con los alumnos desde Fuenteguinaldo a jugar maestros y alumnos al fútbol, programando  jornadas de convivencia entre pueblos que rechazaron la concentración escolar.

Mi liebre digital  había previsto llevarme por el camino de Martihernando, desaconsejándomelo un vecino por su mal estado, ventajas de charlar con ellos. Dejo Ituero a la derecha comenzando la ascensión, una subida que te permite contemplar la inmensidad del mar. Según mi maestro Raúl, quizá fuese aquí donde Unamuno se inspirase para escribir su genial poesía.

Tiene cierto aire andaluz este paisaje, incluso los pueblos son más blancos que los de otras comarcas, quizá por ello, el marqués de Tejadillo( ahora Texadillo) y  Emilio Tapia vaquero de Fonseca, ponían hace años, su toque andaluz los martes en Ciudad Rodrigo, con su sombrero de ala ancha, votos camperos y pantalones ajustados con dobladillo blanco.

Apenas ya tienen visible los encinares la candela, pero destacan por el tamaño y la edad de sus ejemplares. Encinas de troncos robustos que el tiempo cronológico y meteorológico ha ido moldeando, copas a las que  han dado forma leñadores y cortacinos. En Campillo hay un encinar modelo en cuanto a su conservación, no ocurre lo mismo en la mayoría, donde se hace notar el abandono y el trabajo letal de los hongos, con bastantes ejemplares muertos.

Gran fuente de riqueza y energía fueron estos mares de encinas. Pedaleando, recuerdo a Colás Montero, gran conocedor de estos montes, que dedicó su vida a surcar estos mares con su moto. Gran trabajo con el olivo, el desmoche para mantener con vida el encinar. Era la leña de encina el mejor combustible vegetal, que junto al carbón y el cisco, Colás se encargaba de llevar a las casas o servir en su estación de servicio de la Avda. de España.

Están los escaramujos, malvas, amapolas, saucos, repletos de flores, después de tanto tiempo desaparecidos, llaman de forma espectacular su presencia, llenando de color el camino.

Para encina grande, la que está a la entrada de Pascualarina, haciendo de guardián del  buzón de correos, manteniendo las raíces postales de su dueño. A partir de aquí, termina la travesía por el mar, regreso a la penillanura, donde gran cantidad de vacas compiten para zamparse herbazales  enormes, donde las cigüeñas a duras penas logran alzar su diminuta cabeza y el largo pico.

Son también vacas de tercera generación, con chic en la oreja, sin nombre poético, que ahora siegan, donde hace años lo hacían segadores venidos de las Hurdes. A pesar de que la actividad humana ha cambiado, la belleza de estos encinares se mantiene, especialmente esta primavera.

PORTUGAL: MUCHO VERDE CON PINCELADAS DE AMARILLO, ROJO Y DEMASIADOS TIZNES NEGROS

DEMASIADOS TIZNES NEGROS

Escuchábamos a Pepa Bueno reflexionar sobre el negro panorama político, sin haber conocido la sentencia de la Gürtel y el caso Zaplana, cuando entramos en Portugal. Su voz, se fue distorsionando lentamente ante el desagradable sonido de las interferencias. Llegados a ese punto, dimos entrada a Saramago cantado por Luis Pastor. Buena forma de entrar en Portugal, donde el verde de su bandera inunda valles y cimas, en esta primavera, que a pesar de su grandiosidad, no ha conseguido ocultar las enormes manchas negras de los incendios.

Cuesta entender la convivencia de los portugueses con el fuego. Las cicatrices negras y desiertas que se ven a ambos lados de la autovía, no son nada en comparación con el desolador paisaje de la IP2, desde Viseu a Coimbra. Los eucaliptos siguen devorando a los pinos, igual que éstos acabaron antes con encinas y robles. Huele Portugal a humo, un humo que impregna su paisaje, que recuerda constantemente la lucha contra el fuego, la pérdida de vidas, de casas, del paisaje.

A pesar de ello, Portugal sigue siendo verde, desde la carretera amplias manchas de flores amarillas y rojas, recuerdan su bandera. Afortunadamente, la sierra de Bussaco es de los pocos paisajes libres de fuego. Una sierra llena de una vegetación exuberante, un bosque de árboles gigantes que compiten en altura  para alcanzar la luz. Un entramado de caminos y senderos para perderse, escuchando cantos de aves, ruidos de fuentes, ver los rayos del sol jugar entre las hojas, las flores de las trepadoras haciéndose notar entre las ramas, las nubes blancas manchando un cielo azul intenso, el olor a naturaleza, caminar en la mejor de las compañías… Merece siempre la pena un desvío en el camino, para recorrer una vez más este bosque único.

Tiene Portugal una buena red de carreteras y autovías, nada que ver con las de 40 años, que con un SEAT 127 recorrimos parte de los 1000 km que hemos recorrido por Las Beiras, Estremadura y Ribatejo. Por las autovías se devoran km, pero se pierden pueblos y paisajes, agricultura, el latir del campo pasan desapercibidos. Ver cómo los cereales están siendo barridos por el viñedo, las mesas de los restaurantes imponen su ley. Cruzando pueblos se percibe la sana competencia entre la virgen de Fátima y San Antonio, cómo aún se resisten las casas de fachadas azulejadas, o el color verde mortecino tan portugués como los “carros” con su volquete a cuestas.

Y qué decir de las flores, son los portugueses gran amantes de flores y “pastelarias”, olor a rosas y dulce, para contrarrestar los otros olores, que también los tiene.

Es Coimbra ciudad universitaria, llena de bullicio estudiantil, de colinas cargadas de historia, muy distinta de Leiria ciudad donde la agricultura era su motor, al que Europa ha puesto el freno de mano. Con todo y con eso, desde el castillo se observa vida y movimiento en sus calles.

Nos dirigimos hacia el oeste. Hay dos cosas que la geografía ha impuesto a Portugal, no ver amaneceres en el mar y tener que cruzar España camino de Europa si van en coche. Están condenados a contemplar atardeceres, quizás la saudade tenga un punto de arranque ahí. Queríamos llegar al mar atravesando el pinar de Leiria, cientos de hileras de miles de pinos, plantados en paralelo a la costa para plantarle cara al viento.

Desolación, rabia, impotencia, demasiadas emociones negativas ante un paisaje desolador. El fuego se había llevado por delante muchos años de crecimiento, una mancha verde de miles de hectáreas convertida en una mancha negra de palos clavados, donde la sabia naturaleza ha intervenido adornando el escenario de flores amarillas, moradas, rojas, donde destacan los gamones en flor. La imagen recuerda un cementerio por los Santos.

Nos recibe un océano desconocido, demasiado tranquilo, un fastidio para los muchos surferos que disfrutan de su oleaje, zigzagueando crestas de olas que se descomponen antes de llegar a la orilla. Enormes playas de arena blanca al abrigo de cabos que han sufrido en demasía los embistes del oleaje, enormes caminos para perderse por el norte o por el sur, por el este dunas de arenas blancas, gaviotas que reciben con alboroto el pescado que no quieren los pescadores que arrastran las redes, cada vez menos de forma tradicional (Arte Xávega).

Pero aún lo hacen, pues a pesar de que cada vez que visitas este país, mas se va pareciendo al mundo global, esa tabla rasa que todo lo unifica, aún vayas por donde vayas, te topas con el Portugal más auténtico, que se resiste a cambiar, que lo hace diferente, atractivo. Así, a la entrada de Nazare, señoras mayores con el cartel para alquilar alojamiento te avasallaban, en otro lugar serían chicas jóvenes y atractivas. Vestidas con el traje regional, señoras también mayores secaban en la playa el pescado que después ofrecían a los paseantes en el paseo marítimo. Portugal huele a mar, a pescado, a bacalao seco.

Su ritmo, su horario tempranero para las comidas, su empecinamiento de servirte aperitivos antes del menú que antes no cobraban y ahora te clavan, la abundancia de sus platos, su amabilidad. Conocimos a Joao dueño de A Tasquinha, era especial, recibiéndote en la entrada, despidiéndote tomando una copa contigo. También los hace diferentes el galimatías que han preparado para el cobro de las autopistas, un modelo que a más de uno espanta a la hora de tomar la decisión de entrar y disfrutar de este país. Para otros, un anzuelo para fomentar la picaresca de no pagar.

Conviven muchos mundos en Portugal, coches de marca en concesionarios de tercera categoría, casas de lujo al lado de casas derruidas llenas de basura, tiendas de lujo próximas a pequeñas tiendas ancladas en el tiempo.

Visitamos los monasterios de Alcobaca, Batalha y Tomar. Impresiona ver edificios tan enormes, iglesias auténticas  catedrales para acoger a cientos de monjes, que a juzgar por las cocinas que tenían, vivían mucho mejor que el pueblo llano. Y pensar que los construían reyes y nobles para ventilar asuntos de faldas, y así hacer las paces con su dios. Tierras de enfrentamientos entre españoles y portugueses. Aljubarrota, nombre que lleva en mi estantería de la memoria 50 años, cuando D. Victoriano Sañudo nos hacía memorizar todas las batallas habidas y por haber, ha sido ahora desempolvada.

Se nota que Portugal está de moda. Miles de viajeros nos hemos encontrado por estos caminos cargados de historia, donde destacó Óbidos, belleza de pueblo al que sus murallas no impiden que lo asaltemos todos días miles de viajeros, los nuevos guerreros de esta época.

De regreso, al salir de Tomar, pueblo de un encanto especial, reposando lo visto y contemplado a lo largo de los días, aún hay tiempo para comprobar la riqueza de estas tierras de la vega del Tejo, donde los frutales se han convertido en agricultura extensiva. Durante demasiados km, las cicatrices del fuego enorme que se llevó tantas vidas humanas nos acompaña, y aún así vimos a alguien haciendo fuego… definitivamente los portugueses tienen algún gen incendiario.

Después de Castelo Branco, ciudad sin castillo blanco, la sierra de la Garduña completamente quemada, lucía en la cumbre cuatro pelos mal peinados, unos pinos que quien sabe cómo, se salvaron de la quema. Tiene  la Beira Baja un relieve muy accidentado, la sierra de la Estrella aún conservaba nieve en la cumbre, territorio muy dado a escaramuzas de nobles y guerreros, a ambos lados de la frontera. Eran otros tiempos.

En la actualidad, ya no hay aduana, apenas pequeñas o grandes diferencias, según se mire, entre dos países vecinos. El próximo viernes, en el estadio de Sochi ondearán sus banderas en un nuevo enfrentamiento, éste de la era moderna, disponiendo de un balón como sus únicas armas. Gane quien gane, seguiremos siendo países hermanos, seguiremos volviendo.

EL CAMBIO CLIMÁTICO HA LLEGADO PARA QUEDARSE SI SEGUIMOS CON LOS BRAZOS CRUZADOS (En el día mundial del Medio Ambiente)

Ya son muy evidentes los numerosos mensajes que la atmósfera nos está enviando, para que nos demos cuenta de los muchos cambios que le están afectando a ella. Siempre se ha dicho que “el tiempo está loco”, que siempre ha sido igual. Pero analizando objetivamente el comportamiento de la atmósfera los últimos años, hay que ser demasiado positivo o seguidor acérrimo de Trump para no aceptar la dura realidad.

Salta la a la vista su evidencia nada más levantar la persiana cada mañana. ¿Qué ha sido de las mañanas primaverales de soles radiantes? No ha quedado ni la muestra, y ya llevamos años que ni por asomo las disfrutamos. Amaneceres grises, de cielos encapotados, indecisos, que a lo largo del día derivarán en lo que les lleven las partículas contaminantes que surcan su territorio. Nunca ha sido tan difícil hacer predicciones meteorológicas a pesar de contar con los mejores medios.

Es curioso observar cómo este fenómeno al que todos criticamos en círculos a pie de calle, porque no es normal que hoy día 5 de junio a las 5 de la tarde se haya visto el sol poco más de 2 minutos y la temperatura esté atrapada en los 13º. Mientras,  por el centro y norte de Europa los cielos están despejados y temperaturas bastante son bastante más altas que aquí.

Pero que en las grandes esferas, donde la política y la economía se la juegan, no lo vean como un problema con consecuencias graves, además de tener un alcance mundial.

Tan sólo se visualizan pequeñas pinceladas de determinadas administraciones para maquillar y lavar su conciencia, ante una política que no respeta el medio ambiente. La tierra pasa factura, lanzando constantemente avisos que caen en suelos estériles, donde sí crecen los intereses económicos. Así no se explica como los ayuntamientos en vez de hacer políticas disuasorias del uso del coche privado, lo que le interesa realmente es cómo recaudar más y más, a través de zonas azules, verdes y demás colores, permitiendo con ello que los coches sean los dueños de las ciudades.

Vivo entre Salamanca y Ciudad Rodrigo, dos preciosas ciudades con un exquisito patrimonio histórico, dos ciudades no muy grandes, muy adecuadas para desplazarse andando, en bici, autobús, en las dos ganan por goleada los coches particulares, especialmente por las mañanas.

Entrevistaba el domingo pasado a Geño, propietario de un kiosko en una de las zonas con más tráfico de Ciudad Rodrigo, y me decía: “si por cada uno de los coches que pasa delante del kiosko diariamente, se crease un puesto de trabajo, Ciudad Rodrigo no tendría parados” Impresionan sus palabras.

https://caminandoyrelatando.wordpress.com/2018/05/30/geno-y-su-kiosko-un-toque-dulce-en-la-vida-de-los-farinatos/

¿Qué está pasando para que nada cambie ante esta situación de alarma? Una vez más la educación debe hacerse visible en estos temas, es desde la escuela y la familia, desde donde se pueden ir colocando los cimientos para el cambio de actitudes. Lo demás son pequeños parches que no arreglan el camino ya bastante deteriorado.

Ahora, es difícil hacer un trabajo desde las aulas, cuando a los docentes sólo se les pide datos cuantitativos en sus resultados académicos, ignorando su trabajo actitudinal, cuando fue suprimida la asignatura de Educación para la Ciudadanía, cuando fueron suprimidos los temas transversales, cuando muchos docentes los consideraron que era una pérdida de tiempo, quitarle espacio a las matemáticas. Así en un futuro sabremos muchos contenidos, pero iremos con mascarillas, pasaremos de sequías a inundaciones de un día para otro, habrá que cambiar el período de las calefacciones (esta mañana funcionaba en grandes almacenes), a las tiendas de moda le dará más dolores de cabeza, las terrazas seguirán con estufas y ventiladores ¡qué barbaridad!

Disfrutaba pedaleando el domingo de un paisaje atípico, lo poco bueno del cambio climático esta primavera, cuando me sorprendió un sofocante olor a sulfato. Herbicidas, pesticidas, sulfatos, cuantos equilibrios rotos.

Quizá no sea tarde para volver a restablecer el equilibrio de la naturaleza, seamos capaces de dejar actuar a ella con sus mecanismos que siempre ha tenido para que convivan gran diversidad de especies. Inculcando a las nuevas generaciones el valor del medio ambiente, a pesar de que la sociedad y los medios de comunicación maldito caso que le hacen. https://caminandoyrelatando.wordpress.com/2018/04/04/telebasura/

Hacen falta detalles que impacten, que lleguen a la opinión pública. Esta mañana de visita a mi colegio, Raúl, un maestro comprometido, me sorprendió gratamente enseñándome el precioso huerto escolar que tiene en el patio cuando con sus alumnos acudía a regarlo. ¡Gran detalle ambiental!

¿Cuándo veremos a ministros ir en bici a trabajar como en países de Europa? Quizá pronto alguno de los nuevos ministros nos sorprenda, sería un frenazo al cambio climático y un buen espantapájaros para que se espante y no se quede con nosotros. Todos saldremos ganando.DSC01806

GEÑO Y SU KIOSKO: UN TOQUE DULCE EN LA VIDA DE LOS FARINATOS

Conozco a Geño desde hace muchos años, cuando subía por la Colada camino del instituto, pues sus padres vivían al comienzo de Las Tenerías. Otras veces estaba en el bar de Tabeque , su abuelo, donde como reconoce siempre estaba trajinando. Su enorme capacidad de superación y lucha ante las dificultades que la vida le puso desde pequeño, me han llamado siempre la atención, sintiendo una gran admiración por una persona con la que tuve el gusto de charlar el pasado domingo, mientras la tormenta hacía de las suyas.

Es admirable la amabilidad con  que siempre despacha por la pequeña ventana del kiosko a quien se acerca a comprar, pero es mayor aún, cuando lo tienes enfrente, de cuerpo entero, charlando un poco de su vida, de su negocio, el porqué, casi sin quererlo, se ha convertido en un personaje popular y querido en nuestra ciudad.

Nacimos en la misma década y ello nos permite partir de un entorno común, recordando y analizando la evolución de la vida en la ciudad. Está situado, el kiosko de Geño, en uno de los espacios más importantes de convivencia que tenemos, siendo él artífice durante 38 años de haberlo promocionado constantemente. Heredero natural del kiosko de Felipe, aquel señor de lentes a punto de caerse, que con su guardapolvo llevaba el fardo de periódicos bajo el brazo  para repartirlos por las casas. Hoy una de las chicas (compañeras cuando él las nombra) los reparte con la moto.

Varias veces me comenta Geño lo agradecido que está a su familia por el apoyo que le han dado en todo momento, siendo el apoyo necesario para sacar adelante su proyecto de vida. Habla con especial cariño de su paso por la escuela, en los diferentes colegios donde estudió, deteniéndose especialmente en el de Martiherrero en la provincia de Ávila. Es evidente que en ellos, además de en su familia adquirió magníficas habilidades para desenvolverse de manera brillante en la vida.

Quizá por ser buen lector, además de otras circunstancias de ese momento, le llevaron a tomar la decisión de gestionar este kiosko, una vez que no fue posible por las condiciones requeridas, el de la estación de autobuses, abierta por aquellos años. Gran memoria la de Geño, muy bueno su cálculo mental para en muy poco tiempo encontrar las chuches, hacer multiplicaciones, sumas, dar vueltas. Y si el cliente tiene dudas, siempre está su explicación detallada.

Conoce y es conocido por mucha gente, por la que se siente querido. Un sentimiento que se ha ganado por su gran profesionalidad y sus dosis de amabilidad. Me confiesa que sigue el consejo de su padre: al llegar a un lugar, lo primero que tienes que hacer es saludar a toda la gente. Y vaya que si lo cumple a rajatabla, solo hay que verlo al llegar todos los días a la residencia a ver a su madre. Por otra parte, vende chucherías, helados, tan necesarios a veces para endulzar los amargores que la vida te va poniendo. Y vende prensa, revistas, que forman parte del tiempo de ocio, dos buenos ingredientes.

Según Geño, la llegada de internet, ha supuesto un gran cambio en los hábitos de la lectura de la prensa. Desde su puesto de mando, comprueba que el barco de la lectura lleva cada vez menos pasajeros. Ha disminuido el número de ejemplares que se venden, donde destaca La Gaceta de Salamanca como el periódico más vendido con diferencia respecto de los diarios deportivos. En estos casi 40 años, muchas cabeceras han desaparecido, menciona a Pueblo, Diario 16, Informaciones, El Adelanto, Triunfo, Cambio 16, Interviu,… También han disminuido los lectores de las revistas, recuerda años en los que semanalmente vendían 50 Intervius.

Es modelo de emprendedor nuestro protagonista, un emprendedor, que a pesar de tener que dedicar mayores dosis de esfuerzo para ir superando barreras, reconoce que no ha disfrutado de ayuda o ventajas, lo que aún hace más grande su leyenda. Cuando el wifi se fue convirtiendo en una obsesión, una nueva necesidad al caminar por la calle, ahí estaba Geño, proporcionándola de forma gratuita, un detalle que dice mucho de su visión de negocio y de su corazón altruista.

En el mundo de las chuches también se han producido grandes cambios en las cuatro décadas de kiosko. Desapareció la venta a granel, las medidas sanitarias, higiénicas, la supervisión constante obligan a tenerlo todo en perfecto estado. Da gusto ver un espacio tan pequeño, donde está todo aprovechado y colocado. Desde fuera parece un poco agobiante, él reconoce que está a gusto y muy bien adaptado. Solo hay que verlo cómo controla, saca cajas, abre, cierra, hace la cuenta. Impresiona cómo hace de bien su trabajo.

Le pregunto si le resulta duro trabajar en un espacio tan pequeño, donde pasa tantas horas, todos los días de la semana, y me contesta con una gran sonrisa, diciéndome que desde pequeño le encantó trabajar, tener siempre actividad, así se montaba en el camión con su padre acompañándolo en sus viajes o se iba a echarle una mano a su abuelo en el bar.

Seguía lloviendo a cántaros, no pudimos hacer la foto. Volví al día siguiente, me demostró sus grandes dosis de paciencia, tan necesarias para atender a niños y mayores, donde a veces a la hora de pedir, ante tantos estímulos positivos, se le va la olla y ni saben lo que quieren. Reconoce, que salvo alguna oveja negra, la mayoría de sus clientes son gente educada. Debajo de unos tilos a punto de estallar e inundar de uno de los olores más suaves que uno pueda encontrar en la ciudad, le hice unas fotos, agradeciéndole mucho que me hubiese permitido robarle su tiempo para atenderme.

Tenías ganas de sacar por esta ventana un relato sobre Geño. Estamos rodeados de tantas noticias con tantas aristas negativas, que es necesario dar voz a personas que sin hacer gala de nada, llevan a cabo un proyecto de vida, que es un modelo para muchos. Por supuesto que Geño es uno de ellos.